Viernes de Especiales: Paul McCartney – Un repaso por su carrera como actor y compositor de cine

A un día del concierto en Buenos Aires de Paul McCartney, sin dudas uno de los mas importantes del año, damos un repaso a algunas películas en las que participó o fue retratado el exbeatle. Documentales, parodias y hasta cintas de animación que nos acercan a un hombre hecho mito. Paul no ha muerto y muy pronto estará frente a nosotros.

A Hard Day’s Night (1964)

El archiconocido debut cinematográfico de Macca y de unos Beatles, muy jóvenes en ese entonces, pero que ya empezaban a generar un furor pocas veces visto antes. Richard Lester estuvo a cargo de la dirección por algunos contactos que ya tenía con la banda y otros allegados. Además, ya había abordado el tema de la juventud, la música y el desenfreno. Y ahí radicaba precisamente la principal habilidad de Lester: hacer películas frescas y divertidas.
En el blanco y negro pulcro, las cámaras movedizas y algunos planos arriesgados y espontáneos, podemos encontrar a cuatro cómplices a los que les sobraba energía. Unos rebeldes de saco, corbata y peinado mod que provocaban un alboroto inusitado para esos tiempos. Paul comenzaba a despuntar como el beatle más mediático, el ‘rompecorazones’ de la banda.

Help! (1965)

Lester repite el plato con esta película, a mi gusto, la más extraña en la que participaron los Beatles, pues es el verdadero punto de inicio de la evolución de la banda. En este segundo filme se añaden una serie de cambios, que se mezclan de manera indefinida con una historia aparentemente clásica. No es necesariamente fallida, pero sí imprecisa en el sentido que nunca sabemos qué esperar.
Paul aporta y se desenvuelve sin reparos en un ambiente de apariencia kitsch. Ni siquiera puede llamársele psicodelia pues se circunscribe a exagerar el humor, a definirlo con descaro para eliminar vaguedades. Los ‘fab four’ se divierten en el pico de su fama y tienen todo el derecho.

Magical Mystery Tour (1967)

La etapa más ácida de la banda y se dice que nació, casi en su integridad, dentro de la mente de McCartney, aunque toda la banda se atribuye la dirección. Todo un conjunto de canciones por momentos arrítmicas, letras desquiciadas y actuaciones narcóticas. Queda muy claro a estas alturas la relación de los Beatles con las drogas y la experimentación musical y visual. Un trabajo libre y lleno de viñetas.
No hay historia lineal en esta película, solo retazos de un viaje en bus, con mucho de espectáculo circense como si introdujeran a Fellini en el ambiente del club “Sgt. Pepper”. Hay también un aspecto interesante en el interior de la banda, por el cual se va alargando la brecha entre la personalidad de sus miembros: Paul y Ringo se consolidan como los más desenvueltos mientras George Harrison luce un perfil bajo y apenas cuenta con intervenciones reveladoras. Mención aparte para la extraordinaria interpretación de “I am The Walrus”

Yellow Submarine (1968)

El solo hecho de incursionar en la animación ya era una propuesta innovadora y que caparía la atención de los fanáticos e incluso de un público mayor. Para este trabajo se convocó al dibujante George Dunning, creador de las ilustraciones distintivas de cabezas pequeñas, cuerpos amplificados y ángulos convertidos a curvas.
Yellow Submarine está llena de referencias intelectuales y artísticas, sin dejar de lado una simpleza necesaria en el curso de su argumento: los Beatles luchando contra los ‘blue meanies’, seres que odian la alegría y tratan de convertir al mundo en un espacio gris y deprimente. Al final los buenos ganan y el mensaje es positivo, con el grupo invitando a cantar al público en diversos idiomas.

Let It Be (1970)

La última película del grupo es Let It Be, título tomado de su también último álbum. Esta vez la ficción quedó de lado y se optó por un documental, dirigido por Michael Lindsay-Hogg, que retrató la grabación del disco en tensas sesiones, casi tormentosas por la mala relación entre los integrantes de la banda.
Una película incómoda, donde no se esconden las discusiones entre los integrantes y se resalta principalmente la distancia entre McCartney y Lennon, la dupla creativa de la banda, una pareja fantástica y al mismo tiempo dos mentes maestras que buscaban rumbos diferentes. Destacan el concierto en la azotea de Apple y la aparición de Yoko Ono, pareja de John y para muchos un personaje funesto para la integración del grupo.

All You Need Is Cash (1978) y Can’t Buy Me Lunch (2002)

Aquí no está el verdadero McCartney, pero la referencia es más que obvia. El genial Eric Idle -miembro de los Monty Phyton– creó a fines de los 70 All You Need Is Cash, falso documental que cuenta la historia del grupo The Rustles (una evidente sátira de los Beatles) y recorre de manera hilarante y paso a paso los hechos más emblemáticos de la banda.
La parodia cuenta con la participación de celebridades como Mick Jagger, Paul Simon, y el propio George Harrison, y en varios momentos explota los principales clichés atribuidos a cada beatle. En el 2002 tuvo una segunda lectura con Can’t Buy Me Lunch, aunque no del todo lograda.

Give My Regards to Broad Street (1984)

Peter Webb dirige esta película escrita por Paul McCartney, en la que el exbeatle se interpreta a sí mismo y en la que también interviene Ringo Starr.  ‘Recuerdos a Broad Street’ recrea de modo ficticio algunos momentos de la vida de McCartney, como la preparación de dos vídeos musicales, algunos ensayos, una intervención en la BBC y una pesadilla soñada por el célebre músico. Todo ello con el hilo conductor de la desaparición de las grabaciones originales del nuevo disco de McCartney, ‘Give My Regards to Broad Street’. Si el cantante no las encuentra antes de que transcurran 24 horas corre el peligro de perder su compañía discográfica a manos de un vil empresario llamado Raft. Tras una exhaustiva búsqueda, McCartney averigua que las grabaciones están en poder de un empleado, el cual queda atrapado en el interior de la estación de ferrocarril de Broad Street.

Two of Us (2000)

Telefilme basado en la especulación que sigue, a lo largo de un solo día, el reencuentro de Lennon y McCartney en 1976, seis años después de la desintegración de la banda. Se sabe que la cita ocurrió, aunque poco o nada se conoce sobre sus detalles. La característica principal del filme (y quizá su mayor defecto) es su intento de subrayar las diferencias entre ambas estrellas, que conduce a una avalancha de estereotipos y manías.
De la marihuana a la meditación trascendental hay una brecha que traza a Paul y a John como polos opuestos de lo que alguna vez fue una unidad creativa. Se apela a un sentimentalismo de manual sobre el otrora indisoluble vínculo que los unía y, para colmo, se termina con la intervención del enemigo (o enemiga) público número uno de los beatlefanáticos: Yoko Ono. Pese a todo, resulta interesante.

Ansiosos por un nuevo concierto, esperamos la llegada el día de mañana del ex – beatle a nuestro país.

Sobre Joaquin Catarineu

20 años. Colaborador y Escritor en "Los Pochocleros". Estudiante de la Licenciatura en Artes Escénicas. Columnista del programa "Los Pochocleros" por Radio y Punto. Apasionado por el teatro, la música y el cine.

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