¿Por qué ha levantado polémica la frase de Sansa Stark en Game of Thrones?

Muchos fans, incluida la actriz Jessica Chastain, se han indignado con una de las escenas del cuarto episodio de la nueva temporada, y te explicamos por qué.

Entre los grandes acontecimientos y las muertes inesperadas en las batallas de los Siete Reinos, los fans saben que son los pequeños detalles los que marcan la diferencia. En el cuarto episodio de esta temporada, una conversación aparentemente insignificante entre Sansa Stark y Sandor Clegane ‘El Perro’ en el contexto de las celebraciones posteriores a la Batalla de Winterfell ha levantado mucha polémica en las redes sociales, donde muchos han expresado su descontento y estupor ante una de las frases pronunciadas por la vigente Lady del Norte.

“Sin Meñique ni Ramsay, posiblemente, habría sido pajarillo toda mi vida”. Una frase para el escándalo que pronuncia tomando de la mano a su compañero de escena. ¿Está Sansa reconociendo la utilidad, incluso agradeciendo, los momentos abominables que aquellos hombres le hicieron pasar? ¿Está diciendo que las continuas violaciones y palizas le han hecho ser una persona más fuerte, y se alegra por ello? 

Sin duda, independientemente del nivel de gravedad con el que se interprete una frase así, hay que reconocer que es bastante inquietante. Y cuestionable por parte de los guionistas. La actriz Jessica Chastain lo explicaba así en Twitter:

La actriz que comparte reparto con Turner en ‘X-Men: Fénix Oscura’, no ha dejado pasar la oportunidad de apuntar a esta frase como un ejemplo más de cómo la violencia sexual contra las mujeres se usa en muchas ocasiones como motor del desarrollo de un personaje o una historia determinada. Aunque, podríamos leerlo simplemente como un empoderamiento del personaje, convirtiéndolo en la fuente de su propio poder, podría haberse expresado con otras palabras, o en un tono menos agradecido. Pero ¿lo hace esta explicación menos problemático?

Primero, todo el arco dramático del abuso sexual contra Sansa Stark en la quinta temporada nació de los guionistas televisivos, y no de los libros de George R. R. Martin. Esto quiere decir que la responsabilidad es de los creadores de representar la violencia sexual en pantalla en una historia que originalmente no la tiene. Últimamente, se ha sensibilizado este asunto por comprender que ciertas representaciones llevan a la fetichización de las agresiones, especialmente contra las mujeres, y hay que pensar bien si una situación está motivada por la trama o es sólo una “herramienta”.

Dado este contexto, la serie es bastante cuestionable en su tratamiento de las mujeres -quizás tenga que ver que hayan tenido sólo dos guionistas mujeres, Jane Espenson y Vanessa Taylor, solo para 4 episodios-, y de nada sirven las apelaciones a un realismo de época en la distribución de los roles de género cuando tienes dragones volando en el cielo.

“La violación no es una herramienta para hacer más fuerte a un personaje. Una mujer no necesita ser víctima para convertirse en mariposa. El pajarillo siempre fue un fénix. Su fuerza predominante es únicamente gracias a ella, y a ella sola”.

Sabemos que una mujer no necesita ser humillada mediante violaciones para alcanzar una versión más inteligente y madura de sí misma. Sabemos que no necesita repudiar la inocencia de su pasado adolescente, que no necesita odiarse por haber sido una víctima, y afirmar que su actual dureza es una gran cualidad. Es justo que ella piense esas cosas de sí misma, pero sigue siendo una construcción narrativa.

Sansa es un personaje fascinante: se adueñó de su propia narrativa después de haber estado sometida a muchos hombres (y a sus propias expectativas vitales), se vengó de ellos con violencia y muerte, y ahora es una de las líderes más admiradas de Poniente, la única que toma decisiones con la cabeza en esta temporada. Y es precisamente por todo esto que esa conversación y simpatía hacia El Perro, son absolutamente incoherentes con la mujer en la que se ha convertido. 

Para aquellos que han seguido con interés el magnífico desarrollo de los personajes de ‘Juego de tronos’ durante siete temporadas, esta temporada sabe a torpeza. El momento entre Sansa y El Perro es sólo un ejemplo de ello, pero uno que, por sus implicaciones, molesta un poco más. Con sólo dos episodios para llegar al final, cada minuto cuenta, y estas conversaciones parecen haberse escrito con una brocha gorda que llega a ofender. Porque, al final, Sansa Stark es un personaje ficticio, pero su historia no.

¿Qué opinás de esta escena? ¿Era necesaria? ¿Estuvo bien escrita?

Sobre Micaela Isaak

La única maratón que conozco es la de Netflix🍿 Educadora con el sueño de artista🎨📷 Qué mejor que divertirse haciendo reír🎭 20 años

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